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¿Cómo se empieza a programar? Mi historia con Ricardo Baeza-Yates.

Me ha perjudicado, me ha hecho sufrir, creo poder afirmar sin exageraciones que acabó de arruinarme, pero le admiro.

El Malvado Carabel, Wenceslao Fernández Flórez

¿Quién no recuerda sus primeros pasos programando?

La frustración que nos impone el desprecio del compilador cuando se niega a compilar nuestro código, la alegría de ver nuestro primer programa ejecutándose o el primer bug exterminado.

Las piedras por el camino del principiante son muchas y sólo la pasión rayana en la locura de los que estamos obcecados con dominar y controlar a los espíritus que habitan la CPU justifica los horarios de galeote y el esfuerzo inhumano.

Para dominarlos a todos, abandonamos el sueño, desatendemos el aseo personal, nos olvidamos de comer y sacrificamos ante el altar de San Turing y el Beato Von Neumann toda nuestra vida social y sexual.

De todos los desafíos, siempre hay alguno que deja huella y que no podemos olvidar nunca más. Hoy quiero contaros cual ha sido el mío.

Mis comienzos en el mundo de la programación

Cuando no era más que un padawan imberbe, me dominó la extraña obsesión de entender cómo funcionaban las bases de datos documentales y los buscadores. Quería saber qué había detrás de un Altavista (aun no había Google) y cómo podía determinar la relevancia de los resultados según la búsqueda.

Como cualquier persona con un mínimo de cordura me podría haber informado, eso no estaba ni remotamente a mi altura por aquel entonces. Carecía por completo de la experiencia necesaria, el conocimiento de algoritmia y estructuras de datos e incluso del bagaje matemático adecuado. Pero prueba tú a decirle a un friki que no…

Así que ni corto ni perezoso, me dirigí a un sitio llamado Amazon y en él encontré un libro que prometía ser la solución a mis problemas: Information Retrieval, de Ricardo Baeza Yates. Ése fue el primer libro que compré en aquel tal Amazon.

Virgencita del Rocío… ¡la que me esperaba! Lo que en mi ignorancia supuse que sería un paseo militar, resultó ser un Via Crucis más largo que el IronMan. Sufrí lo indecible para descifrar las cábalas de Ricardo Baeza y sólo con pensar en los PAT Arrays me tiemblan las carnes.

Puedo decir, sin miedo a la exageración, que Ricardo es el hombre que más me ha hecho sufrir, pero le admiro. Con cada perla de sudor que brotaba en mi frente, aumentaba mi admiración por el autor y su dominio de la Fuerza.

Ricardo es profesor en 3 universidades, ha escrito «EL» libro sobre text-mining & information retrieval, ha inventado la endemoniada estructura de datos de los PAT Arrays (¿cuántas personas conoces que han inventado una nueva estructura de datos?) y es uno de los mayores expertos mundiales en Machine Learning en la actualidad.

Subir al ring y ser vapuleado por alguien así, es todo un honor, además de un excelente aprendizaje.

He seguido a distancia la carrera de Ricardo, desde el tiempo que pasó como vicepresidente de investigación en Yahoo Labs a su actual puesto como CTO en NTENT y la admiración de todos estos años no ha hecho más que aumentar, sin embargo, para mi total sorpresa y gozo, la distancia ha disminuido, al menos la geográfica.

La Magia y los Magos del Silicon Valley

¡Lo que no me esperaba ni de broma, es que el pasado viernes estaría yo tomándome un capuccino con él.

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Lo tenía aquí al lado, ¡en Palo Alto! Inmediatamente le mandé un mensaje por LinkedIn, ¡y al día siguiente estaba tomándome un capuccino con uno de mis héroes. No sólo conocí a alguien a quien admiraba mucho, le arranqué un autógrafo, quedamos para una «feijoada» en casa y pronto estaremos haciendo cosas muy, muy  interesantes juntos, en el sector de Machine Learning. Estad al loro para no ser el último en enteraros, daros de alta ya en nuestra Nerdsletter.

No podía faltar el autógrafo…

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Así que ésta es la magia del Silicon Valley: es como ser Superman… en Krypton. Por estos andurriales, todos tienen superpoderes, y si tienes suerte, puedes rozarte con los inmortales.

Gracias, Ricardo, ha sido y está siendo un enorme placer conocerte.

 

Fernando Rodriguez

Acerca de Fernando Rodríguez Romero

Co-Founder & Trainer at @Keepcoding_es. Advanced iOS instructor at @bignerdranch. Previous life as pythonista and smalltalker. Coder, Speaker, Blogger, Dad&Cook

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8 comments, add yours.

Manuel Conde

Es una bonita anécdota. Siempre es bonito poder hablar con una persona a la que admiras, sobre todo si luego la persona resulta ser agradable y consuma lo que fue en tu imaginación hablar con ella.

Un placer leerte, como siempre.

Rodrigo

Ni que lo digas, es una experiencia que nunca olvidas, es como la primera vez tampoco se olvida. Lo mejor de todo, es que es un llamado (sepa de quien venga) que te va guiando en la vida, por ejemplo en mi caso yo “quería” seguir la misma vocación de mi padre y por tanto ser un ingeniero industrial o un ingeniero mecánico, pues incluso en la secundaria en el test vocacional salí con habilidades mecánicas, pues puedo imaginar mecanismos complejos en movimiento y es algo que me gusta, una habilidad pienso que heredada genéricamente pues mi abuelo fue maestro de mecánica y construyo maquinas en su haber misma habilidad que tiene mi padre y pues lo lógico era seguir no había ningún impedimento (ni falto de deseo ni falto de habilidades).

Pero un buen día, una tía nos regalo una computadora recuerdo que si bien no fue la primera fue computadora si fue la que lo cambio todo, pues esta si me dejaban usarla (extrañamente pensaban que descomponía las cosas, siempre tuve la maña de abrir las cosas para ver su interior) venia con el flamante windows 95 y empece a usarla a fondo, fue como un mundo por explorar para mi, tenia un montón de programas y un buen día di con un archivo que me llamo la atención, parecía no hacer nada y cuando lo abrí apareció una ventana con una estructura hasta ese momento totalmente desconocida para mi, no era un archivo de texto convencional, pero aquello fue el punto de inflexión, el minuto exacto que cambio mi destino, esa ventana me intrigo mucho, intente averiguar que demonios era (era un script de Basic) no podía dormir las noches subsecuentes, era una curiosidad que me invadía y tenia que satisfacer, después otro buen día di con el flamante visual studio 6 cuando aquella ventana apareció fue ese momento eureka maravilloso, exclame apara mis adentros “¡Aja, así que esto es con lo que hacen los programas!” mi hermano mayor quien también había mostrado interés inicialmente, compro un libro sobre visual studio 6 pero no continuo y lo dejo, yo seguí y me acabe los ejercicios, para finales de aquel año ya había hecho un programa que consultaba y guardaba información en Access y entendía las bases de la programación.

En fin fue una experiencia increíble, el punto importante es que aquella computadora (que ahora daría lo que fuera por tenerla de nuevo) pienso que no era realmente de mi tía y deduzco que fue una que desechaban en el lugar donde ella trabajaba (no es raro que las empresas se deshagan de dicho activo y lo donen a escuelas o lo regalen a sus trabajadores) ya que ella no se dedica al desarrollo y nadie mas de la familia ¿Que probabilidad había de que la maquina que ella eligió o le dieron fuera una que estuviera cargada con programas como visual studio? Nadie me dijo que siguiera ese camino, no tuve un maestro que me dijera que tenia el talento, simplemente fui guiado o simplemente soy el resultado inevitable de aquel incidente.

Saludos y excelente articulo.

    Fernando Rodriguez

    Fernando Rodriguez

    Autor

    Más de un caso de locura ha sido inducido por un regalo inocente en la infancia: a Heinrich Schliemann le regalon de niño un libro sobre las aventuras de Ulises, a Isaac Asimov un libro de astronomía para niños, etc. ¡Nunca se sabe donde te está esperando algo que marcará el resto de tu vida!

Daniel Alves

Gracias por compartir su historia Fernando! Un abrazo, desde Santiago de Chile, en un día en que pude combinar unas empanadas de entrada (con vino, obvio) y de almuerzo una ‘falsa’ feijoada (aqui ainda nao achei couve, nem linguiças brasileiras, hehehehe).

Gracias Fernando, nunca fue mi intención hacerte sufrir. Aprender a programar intentando hacer un buscador es como aprender a andar en bicicleta cuando aún no se sabe caminar! 😉

Un abrazo y esperamos con ansia la famosa feijoada.
Ricardo

    Fernando Rodriguez

    Fernando Rodriguez

    Autor

    O comerse una feijoada en pleno verano californiano: ¡el mundo es de los valientes! 😉

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